Viernes, 17 de Enero de 2014 08:35

El Barómetro del CIS, una oportunidad

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En general, el tratamiento de la población con discapacidad en el terreno de la información estadística, se podría resumir en invisibilidad y discriminación: la discapacidad aparece poco en las encuestas, se encuesta poco a personas con discapacidad, cuando no se las excluye directamente y sin rubor de los trabajos de campo.
 
Recientemente el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha publicado los resultados del Barómetro de diciembre de 2013, en el que entre otras muchas cuestiones, aborda el fenómeno de la discapacidad. De entrada, esta es una gran noticia, porque el CIS termina así con un largo periodo en el que no había realizado estudios sobre un grupo poblacional muy amplio, como es el de la discapacidad.
 
Los Barómetros de Opinión son encuestas que el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) realiza con una periodicidad mensual –excepto los meses de agosto– para medir el estado de la opinión pública española del momento. Para ello se entrevista en torno a 2.500 personas elegidas al azar dentro del territorio nacional, de las que además de sus opiniones, se recoge una amplia información social y demográfica.
 
El momento en el que el CIS ha incluido temas de discapacidad en uno de sus barómetros es especialmente oportuno, y supone un impulso más en la lucha contra la invisibilidad de las personas con discapacidad en la información estadística. Lamentablemente, no podemos decir que el Barómetro sea además, un paso en la lucha contra la discriminación.
 
Quienes nos dedicamos a la producción de información estadística sobre discapacidad hemos recibido este Barómetro con cierta decepción, no tanto por los resultados, como por la forma en la que se ha realizado. La encuesta del CIS presenta lagunas sobre cuestiones conceptuales básicas como por ejemplo: que la discapacidad no se “padece”, que la discapacidad no es un fenómeno únicamente relacionado con dificultades de movilidad, o las personas que no hablan, sí se comunican.
 
Existe una cantidad ingente de producción científica que podría haber servido como apoyo para una correcta definición operativa de discapacidad, que sirviera como marco para el diseño de las preguntas, que el CIS parece haber obviado. Como resultado, encontramos un cuestionario cargado de estereotipos, parcial y con una construcción conceptual muy poco consistente. En cualquier caso, aunque esto es grave, podría resultar comprensible.
 
Lo que en cambio no es tan comprensible es que la herramienta utilizada para realizar este Barómetro (el cuestionario) contenga serios errores metodológicos en su diseño. No resulta aceptable que un organismo del prestigio y trayectoria del CIS haya obviado las normas básicas que es preciso respetar para garantizar la obtención de datos válidos (que miden lo que quieren medir) y fiables (que miden de forma precisa). Por añadidura, la redacción de muchas preguntas está afectada claramente por riesgo de “deseabilidad social” -esa tendencia que tenemos a contestar lo que creemos que el entrevistador quiere escuchar, o en todo caso lo “políticamente correcto”, cuando nos hacen una encuesta-.
 
A pesar de estas dificultades, el barómetro del CIS nos ofrece algunos datos interesantes que merece la pena destacar, entre ellos, que casi la mitad de la población reconoce incomodidad en presencia de personas con discapacidad. Esta tendencia al rechazo se manifiesta luego en menores expectativas en actividades productivas, o en la responsabilidad que debe asumir la familia, por ejemplo. 
 
El Barómetro confirma que las ONGs, principal fuente de apoyo para las personas con discapacidad, aventajan abrumadoramente al sector público tanto en prestación de servicios como en imagen social. A pesar de esto, la mayoría de las personas con discapacidad está fuera de las redes de apoyo (tanto públicas como "privadas"), lo cual resulta clave en términos de invisibilidad y discriminación.
 
Tiempo habrá para entrar con mayor detenimiento en los datos de este Barómetro, así como en sus implicaciones metodológicas. Ahora es el momento de celebrar este nuevo aporte de información, y agradecer al CIS y otros organismos sus esfuerzos por mejorar la información estadística sobre discapacidad. Una oportunidad.
 
Agustín Huete García
Universidad de Salamanca
www.intersocial.es